Estrategias, técnicas y consejos para aumentar tu capacidad de influencia y persuasión...
Hacer que alguien cambie de opinión. Inducirlo a hacer algo o a no hacerlo.
Quieres persuadir a tus hijos para que no se droguen o fumen.
Quieres persuadir a tus empleados para que hagan el trabajo de la mejor manera posible.
Quieres persuadir a la chica o chico que te gusta, para que se enamore de ti.
Son dos palabras muy relacionadas.
Si persuades a alguien ganas influencia sobre esa persona.
Si eres más persuasivo, puedes ser mucho más influyente.
Hay personas que piensan que son inmunes a la publicidad y al email marketing. Que a ellos no los convencen los argumentos publicitarios. Qué ellos no son persuadidos por los argumentos de los publicistas.
Por otro lado, las grandes empresas y los gobiernos gastan millones todos los años en marketing y publicidad.
Los mensajes repetidos una y otra vez, terminan persuadiendo a las personas.
Los mensajes repetidos una y otra vez, terminan persuadiendo a las personas.
Messi y Ronaldo reciben millones por ponerse unas zapatillas.
Las empresas no le regalan el dinero a estos deportistas. Les pagan porque van a recibir mucho a cambio.
Cada vez que Messi se pone una zapatilla, millones de niños y hombres lo ven y son persuadidos mediante su ejemplo de comprarse las mismas zapatillas. Ellos ven lógico parecerse a Messi.

Depende. Todo depende de los objetivos del persuasor. La persuasión puede ser muy buena o muy mala.
Se puede persuadir a alguien para que compre algo o para que se convierta en un drogadicto.
Hay ejemplos de persuasión positiva y negativa a lo largo de toda la historia.

Para convencer a alguien de algo, primero necesitas que te escuche. La atención es el paso fundamental de la persuasión. Si la otra persona está distraída o pensando en sus cosas, tus mejores palabras no servirán de nada.
Hoy en día estamos rodeados de ruido y pantallas. Por eso, captar la atención es difícil. Pero no basta con que te miren un segundo; tienes que lograr que se queden. La clave está en ser interesante para ellos. Si le hablas a la persona de lo que realmente le importa, le resulta útil o le emociona, te escuchará con ganas.
Es justo en ese momento de interés real cuando logras persuadir. Piensa en la atención como la tierra fértil y en tus ideas como las semillas. Solo cuando alguien te regala su concentración, puedes plantar esa idea en su mente y conseguir que actúe.